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Dolor y bronca

En la tarde de ayer falleció en la ciudad de Esperanza Thiago Ramos un pequeño de 12 días que fue trasladado desde el SAMCo local al Hospital de Niños.

Foto www.esperanzadiaxdia.com.ar

Sus padres aseguran que en el hospital local no prestaron la atención médica de rigor al momento del parto. Hicieron la denuncia policial y ya interviene la justicia. El padre convocó a una marcha para pedir justicia.

La comunidad esperancina está conmovida con el relato de lo vivido por esta joven pareja que vive en el barrio norte de la ciudad y que no encuentra consuelo por lo vivido.
Ayer falleció Thiago Ramos, un pequeño de 12 días que fue trasladado desde el SAMCo Esperanza al Hospital de Niños el pasado 14 de julio, en grave estado.
Sus padres denuncian que en el hospital local no prestaron la atención médica de rigor y desde que llegaron al lugar solo trabajaban para posponer el parto. El mismo se concretó el lunes 14 pero se complicó y el bebé habría sufrido problemas cardíacos al momento de nacer.
Con la impotencia y la desesperación de la situación vivida el padre realizó la denuncia en la policía el pasado martes 15 de julio y el viernes 18 ya fue secuestrada la historia clínica por la justicia, como lo adelantamos en EDXD.
Ayer en medio del dolor por el fallecimiento de Thiago, su padre dijo que no abandonará la pelea para saber que fue lo que pasó. Cargó con dureza contra las autoridades y médicos del hospital público y anunció que realizarán una marcha para pedir justicia desde el SAMCo hasta el edificio municipal.

La Historia

En declaraciones a El Colono del Oeste, Héctor Ramos, el padre de Thiago, cuenta que los 9 meses de embarazo fueron normales “por lo que mi bebé debía nacer bien. Mi mujer jamás faltó a un control.
Todo empezó el domingo -12 de julio- a las 14, cuando mi suegro llevó a mi pareja al hospital, por contracciones cada tres minutos. La atendieron los médicos de guardia. Le dijeron que estaba todo bien. Le hicieron tacto y le escucharon el corazón al bebé. Y la mandaron para su casa. Hizo reposo, pero las contracciones seguían. A las 20 me llamaron porque Silvia no soportaba las contracciones y los dolores. Hicieron lo mismo y me dijeron que la lleve a casa porque eran nervios de madre que generaban contracciones falsas.
Yo me negué y pedí que la internaran. Me dijeron que no, porque no había camas. Insistí con mi suegro y finalmente la internaron.
A las 23 volví llamar a los médicos porque Silvia se doblaba de los dolores en la cama, es que estaba por nacer el bebé. Llamé a los médicos, que me sacaron de la pieza. Cuando se fueron ingresé y me dijo que le hicieron tacto y escucharon el corazón del bebé. Una hora después los volví a llamar porque la situación era desesperante. Repitieron lo mismo.
A las 2 del lunes los llamé y llegaron a las 3. Trajeron dos pastillitas. Me sacaron afuera y se la dieron, una era un tranquilizante. A las 4 ya les gritaba y me decían que bajara la voz amenazándome con echarme. La señora que estaba en la misma pieza y que había sido madre le decía que llamaran a los doctores. Pero no fue así.
Volvieron a las 5,30 y le hicieron tacto y escucharon el corazón. A las 7 cambiaron el grupo de profesionales. Entonces vino una partera con años de experiencia y lo primero que vio fue que no tenía suero. Le puso y dijo que era urgente, que iba a tener al bebé.
Tenía 8 de dilatación. La hicieron bañar, le pusieron una bata y la llevaron a cesárea. Pero estuvieron unas dos horas haciendo parto normal, con la mitad del bebé afuera. Por eso, a éso de las 10, como no salía llamaron a los clínicos y doctores. Vino el doctor, hizo cesárea y todo lo que pudo. Finalmente sacó al bebé, de 3,685 kilogramos.
Luego salió uno de la sala y me dijo que fuera a la ambulancia que había que llevar a mi hijo a Santa Fe de urgencia. Esperé media hora con el cinturón puesto. Pero no vinieron. Después me enteré que Thiago había hecho dos paros cardíacos y lo estaban sacando de esa situación.
Llegamos al Hospital de Niños de Santa Fe. Una hora después salió la doctora y me dijo: Tu bebé llegó por milagro, porque desde Esperanza hasta Santa Fe no le pusieron el oxígeno adecuado para un recién nacido. Arribó con falta de oxígeno y éso empeoró la situación”.

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