Pero Guerra marcó un golazo y abrió un partido que se había complicado por la roja a Peralta, a la media hora de juego. Márquez convirtió el segundo y Rial descontó en tiempo cumplido. Otra vez fue clave Pereyra.

El Tate jugaba mejor, era más que un Platense que está con la soga al cuello por el promedio y que es, sin dudas, el peor equipo de la temporada. Pero una jugada desafortunada dejó al local con un hombre menos. Salió un rechazo de la defensa Calamar que Pérez, en su afán por despejar, sólo alcanzó a peinarla hacia atrás: la pelota le quedó a Alemanno, cara a cara con Ojeda, y Peralta no tuvo alternativas: lo tomó de la camiseta, sabiendo que la expulsión era inevitable.
Las dudas comenzaban a crecer en las tribunas del 15 de Abril, frente a un equipo que, en lo que va del torneo, nunca se caracterizó por saber sobreponerse a la adversidad, sino más bien todo lo contrario. Es más, el murmullo quizás era mayor porque enfrente estaba Platense, que llegó a Santa Fe con una racha de 27 partidos sin triunfos en condición de visitante, consciente de que Unión ya había servido para levantar muertos: Almagro (17 sin ganar) y All Boys (1ª victoria como local desde su vuelta a la B Nacional).
Sin embargo, anoche el Rojiblanco fue inteligente: aprovechó una genialidad de Guerra para ganar en tranquilidad, se paró bien para disimular los 65 minutos en los que jugó con diez hombres y logró un triunfo que sirve mucho más en lo emocional que en lo numérico, porque el Tate sigue muy lejos de todo: está a 11 del ascenso directo, a seis de la Promoción y con ocho equipos por delante.

Si hay algo que está claro por el lado de la Avenida López y Planes, cuando ya pasaron 25 fechas de la temporada, es que lo mejor de Unión está en el ataque. Ahí, Guerra y Pereyra marcan diferencias, por momentos, muy grandes con los rivales de turno. El Pelado parado bien abierto por la izquierda, casi como wing, y Guerra aprovechando cualquier pelota que le recibe en el área, pero además jugando con mucho criterio.
Incluso da la sensación de que el equipo aún no logró sacarle todo el jugo a esa dupla, ya que nunca logró ser un equipo confiable de mitad de cancha hacia atrás, algo que no es sólo responsabilidad de la última línea, sino también de los volantes.
Anoche, el partido arrancó con una desatención defensiva que pudo costar caro: Robert sacó un corner rápido para Alemanno, que recibió solo en el área, se sacó un hombre de encima y habilitó a Scatolaro, que remató desviado. Aunque eso fue lo único que generaron los de Vicente López en esa etapa.
A los 12 minutos, Pereyra le puso una buena pelota a Arrieta, que controló mal y le pegó muy arriba. A los 20??, tras un centro de Pérez, Peralta erró el cabezazo y, en la jugada siguiente, Arrieta ganó de arriba, pero el palo le dijo no. Todo se complicó a los 31??, cuando el Polaco se vio obligado a bajar a Alemanno, tras un cabezazo de Pérez hacia atrás, que había dejado al delantero mano a mano con Ojeda.
El dueño de casa no se desesperó, y enderezó el rumbo con una definición brillante. Guerra recibió de Diez, dentro del área y casi sobre la línea de fondo: hizo pasar de largo a dos defensores con mucha clase y definió de zurda. El Tate pudo irse 2 a 0 al descanso, pero Pereyra y Arrieta no estuvieron precisos en el último toque.
En el complemento, Quiroz rearmó el equipo: con la salida de Arrieta y el ingreso de Gold Betig, paró a la defensa con una línea de cuatro. Platense no inquietó, con la excepción de un tiro libre de Hanuch que Ojeda controló bien. El partido se terminó cuando Pereyra habilitó a Márquez, que la tocó de zurda a la red.
En esta 2ª rueda, Unión tiene puntaje perfecto en Santa Fe, pero sabe no le servirá de nada sino empieza a sumar como visitante. Las fechas pasan, la diferencia se mantiene y, el margen de error, es cada vez menor.

El número

11 goles lleva Claudio Guerra en Unión, en 22 partidos, por lo que tiene un muy buen promedio con la Rojiblanca. Cinco de ellos los marcó en el 15 de Abril y, con el de anoche, son tres los que le convirtió a Platense.