El papa Benedicto XVI se pronunció hoy sobre los problemas internacionales como la “grave crisis económica“, a la que calificó “de carácter moral” y sobre las “dolorosas heridas de guerras y conflictos” en el mundo, entre ellos el golpe en Honduras.

Foto EFE

El nosotros de la Iglesia está presente en los países de Medio Oriente. ¿Cómo no pensar en la borrascosa situación en Irak y en aquel pequeño rebaño de cristianos que vive en esa región“, dijo el Papa en su tradicional mensaje navideño de Urbi et Orbi y su saludo en 65 idiomas.

El Papa no pareció mostrar síntomas de la caída que sufrió ayer luego de que una mujer con problemas mentales logró violar la seguridad vaticana y se avalanzó sobre él, informó la agencia de noticias italiana ANSA.
Como consecuencia del tumulto también se cayó y sufrió una fractura el cardenal francés Roger Etchegaray, que fue llevado a una guardia sanitaria. La mujer fue detenida, según informaron medios italianos.
Desde la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, el pontífice se refirió también al “trabajo de la Iglesia en Sri Lanka, la península coreana y en Filipinas, como también en otras tierras asiáticas, como fermento de reconciliación y de paz”.
El Papa Benedicto XVI urgió también a retomar el “camino institucional” en Honduras y a evitar que las ideologías sustituyan a la Iglesia católica en Latinoamérica, durante su mensaje de Navidad.
Además, sostuvo que los cristianos en Africa “no cesan de elevar su voz a Dios” para implorar el fin de todo abuso en la República Democrática del Congo e invitan a los ciudadanos de Guinea y del Níger al respeto de los derechos de toda persona y al diálogo.
En Europa y en América septentrional, “el nosotros de la Iglesia impulsa a superar la mentalidad egoísta y tecnicista, a promover el bien común y a respetar a los más débiles, comenzando por los que aún no han nacido”.
A lo largo de su discurso, se solidarizó con los afectados por las calamidades naturales y por la pobreza, incluso en las sociedades opulentas, así como con quienes emigran de su tierra a causa del hambre, la intolerancia o el deterioro ambiental.

Fuente ElLitoral