Con éstas palabras que son del Flaco Spinetta quiero empezar ésta columna para homenajear a Gustavo Cerati, el músico y poeta que marcó una etapa de mi vida.
En lo estrictamente musical es un artista que ha logrado tener su sello propio de ahí se desprende que sea unos de los más influyentes en la generación que ronda los 40´, 50´abriles y que hemos crecido escuchando a Soda Stereo.
Su carisma y capacidad lo a llevado a ser hoy, a pesar de su enfermedad ,un símbolo de optimismo y lucha por superar adversidades ; también permitir un dejo de esperanza en sus fans y amigos que lo veneran y respetan como buena persona que es; todo sembrado en un ambiente tan disímil como lo es el rockero.
El músico ha dejado huellas con su poesía y su propuesta en los jóvenes que en éstos tiempos lo han conocido a través de Deja vu , Puente o Crimen por citar algunas canciones, que los seguidores hemos tomado con gran agrado, la  constante búsqueda de ritmos nuevos y mensajes para no ser repetitivos ni  quedar encasillado artísticamente hablando.
Sólo Dios sabe lo que sucederá en un futuro con Gustavo ; pero de algo estoy convencido, que como dijo en su primera despedida con Soda en 1997 antes de tocar Paseando por Roma: «Mañana es mejor«.

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