Corresponde a los pagos realizados en tres días de la semana anterior, en el marco del beneficio de 400 pesos por ejemplar en explotaciones de hasta 110 animales. Las ayudas apuntan directamente al alimento para las vacas.

En pleno invierno y faltando bastante para que las pasturas resulten en alimento para los animales, la ayuda promovida por el Gobierno de Santa Fe y financiada por la Nación se transformó en un aporte fundamental para los tambos más chicos.

De aquella emergencia de febrero y su complicación en abril, quizá no se logró todo el movimiento deseado, pero lentamente y con ideas muy concretas para ayudar a los que más la padecieron, se va concretando una línea de subsidios, ínfima pero bien orientada, para poder seguir alimentando al ganado de los tambos.

El acuerdo que firmaban en el INTA Oliveros, allá por inicios de abril, el gobernador de la provincia, Miguel Lifschitz; y el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, por un fondo de casi 40 millones de pesos, llegaron a las arcas santafesinas el 13 de junio pasado. Luego de casi un mes de proceso adminstrativo fue que el Ministerio de la Producción logró transferirlo al Nuevo Banco de Santa Fe y así iniciar el proceso de pago, por ventanilla.

Con 34 millones recibidos y depositados, para destinarlos a unos 1.400 tamberos, son unos 44 mil pesos como máximo que recibe quien tenga en mano el Renspa de la última vacunación antiaftosa a septiembre pasado que demuestre la cantidad de animales en la explotación. Un límite de pago en efectivo admitido legalmente, le dio a los productores un alivio de consideración, según se percibe en toda la región.

“En tres días de pleno funcionamiento del sistema llevamos pagados casi 15 millones de pesos, casi la mitad de la disponibilidad del fondo”, señaló Pedro Morini, secretario de Lechería a Castellanos.

Quedan 157 receptores del beneficio -para el cual se trabajó en la elaboración de un padrón detallado ya que no hay tanta diferenciación en los datos aportados por Senasa- que deben confirmar estas precisiones. La mayoría del departamento Castellanos y Las Colonias, deben esclarecer en casos de sociedades quién es el adjudicatario de cada Renspa, ante comisarías, por ejemplo.

El funcionario remarcó que “se paga en efectivo y por ventanilla para que el dinero pueda ser utilizado para alimentar a los animales como fue pensado. Si lo depositáramos en las cuentas es probable que con tanto descubierto, los bancos lo descuenten para cubrir otros gastos de cada productor”.

Del dinero disponible van a quedar casi tres millones de pesos, que se resguardarán para cubrir casos posibles que no se hayan incluido en el padrón vigente.

“Esta es la oportunidad de darle palta a los más chiquitos, hay muchos que ordeñan pocos animales y que ni siquiera recibieron los subsidios de 50 centavos por litro, que no tienen posibilidades de tener ninguna ventaja en los bancos”. Lo que Morini aclaró es que “las escuelas agrotécnicas también reciben esta ayuda de los 400 pesos, porque ninguna en toda la provincia tiene más de cien vacas”, por lo tanto evaluó como un sistema muy positivo de ayuda.

La provincia quiere levantar al sector lechero, pero sabe que todo lo que sea a largo plazo, que pase por los litros de leche se transforma, sobre todo en cuanto a la consideración desde las industrias, que a veces se adjudican los precios totales de la materia prima, para negociar con los productores y así siempre se deteriora la participación final en el precio.

Bandas

El sistema de bandas de precios del que dispone la provincia de Santa fe, arroja en el cálculo de valores en planchada de fábrica una ecuación que ronda los seis pesos por litro, si la ecuación fuera tan lineal para distribuir los valores en la cadena lechera.

Pero en los supermercados la leche sigue firme en precios altos y con algunas promociones que hacen que lo más perecedero salga más ágilmente en cada carro. La leche tiene una base de 15 pesos por litro en sachet y con ciertas promociones toca ese valor en tetra brik. Los postrecitos, elemento cautivo de madres modernas a la hora de alimentar niños sin demasiada diversificación de gustos en la construcción de futuros consumidores, tienen valores altos, pero constantes, con lo cual se aseguran así el nivel de ventas.

Los quesos son el disparador. Salvo excepciones muy aisladas con un kilo de queso, en serio no formateado, por debajo de los cien pesos, el resto se mantiene en el rango superior a los 120 pesos, mientras los ralladas por 300 gramos se venden desde los 28 pesos, marcando el freno en el alza sostenida desde el inicio del año.

Hoy los lácteos, en plena cuenca lechera, siguen siendo artículos de lujo, los que disparan los totales de las compras, mientras los productores con los 4,20 a 4,40 pesos por litro en nuestra región; y hasta 3,95 en cuencas como las de Buenos Aires, espera un poco más de alivio, con promesas de hasta 4,50 por la leche que ahora se entrega hasta fin de mes, no creen llegar a ningún paraíso en una primavera con poca leche, cada vez menos productores y precios nada tentadores, sino todo lo contrario.

La lechería, de la urgencia a una larga lista de conceptos por atender, anda por su sinuoso camino, en tiempos de cambios de paradigmas y resultados inciertos.

Fuente SRLC