Fallecío Don Agustín Chiquito Uleriche, propietario de El Quincho de Chiquito, el mítico comedor de pescados ubicado a orillas de la Laguna Setúbal en el el Espigón I, murió a las 16.55 de este lunes. Sus restos estan siendo velados en Santa Lucía y serán inhumados este martes en el cementerio de Santa Rosa de Calchines.
Cerca de las 16.55 del lunes, murió Don Agustín Chiquito Uleriche, propietario de El Quincho de Chiquito,  el tradicional comedor de pescados ubicado a orillas de la Laguna Setúbal en el Espigón I. Fue internado el viernes pasado en la Clínica de Nefrología donde sufrió una descompensación. Sus restos son velados en Santa Lucía Servicios Sociales, y serán trasladados hoy a las 16 a Santa Rosa de Calchines para su sepultura. “Vivió feliz hasta el último momento”, fueron las palabras de su hijo Carlos tras la muerte de su padre.
Chiquito era querido por toda persona que lo conocía. Su amabilidad le ganó el respeto y el cariño hasta de personalidades nacionales e internacionales que pasaron por Santa Fe. Su local de pescado de río fue y seguirá siendo un paso obligado para quienes visitan la ciudad.
Desde hace 46 años, El Quincho de Chiquito es un atractivo gastronómico que con el paso de los años se fue consolidando con el esfuerzo de quien fuera un pescador de raza.
“Pesco desde los 10 años. Nacimos prácticamente en la puerta de la isla, después aprendimos a cocinar y conocimos el pescado. Un amigo me regaló un terreno y me ayudó a hacer la casa y un quincho. Así  empezó la historia”, contó Chiquito en una entrevista televisiva para un programa que rescataba a personalidades santafesinas.
En el Quincho se elaboran los platos más variados.  Chiquito contaba que  “hay muchos que le gustan tanto a los santafesinos como a los turistas de todo el país y del mundo, como el surubí, el dorado, el pacú traído de criadero, que son los preferidos”. Sin embargo, según el anfitrión la boga uruguaya era lo mejor que tenía el local.
En el Quincho los pescados se cocinan a leña. “Yo me hice con la leña porque da mejor sabor a las comidas”, contaba.
Conocido como el “templo de la amistad”, pasaron por él personalidades del arte, la cultura, el deporte y la política. Chiquito fue homenajeado por la Cámara de Diputados como el “anfitrión del local gastronómico que hace sentir a los comensales como en su casa”.
“Le cociné a todos los presidentes”, recordaba Chiquito en la entrevista. “La gente que viene acá es increíble, se sacan fotos, y son de todos lados”, expresaba.

Una amistad inseparable

Su gran amistad con Carlos Monzón, hombre bueno en el ring, reconocido mundialmente por su pegada, del mundo de la farándula pero a la vez el más humilde, marcó profundamente su vida. “Llegaba y se sentaba como un comensal mal. Fuimos amigos casi inseparables”, contaba el referente santafesino.
El restorán de Chiquito se convirtió en el refugio de Monzón y los consejos de este buen hombre fueron un oasis entre las noches de alcohol, la violencia con su ex esposa y finalmente la cárcel. Como recordaba el mismo Uleriche, hasta le llevaba la comida a la prisión a Carlitos.
Nadie compartió la gloria de uno de los máximos campeones del boxeo mundial, ni conoció los demonios de un hombre atormentado, como Don Carlos el “Chiquito” Uleriche. Fue un padre y un amigo incondicional.

Fuente Diario UNO