Es la evaluación que hizo el Presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina. Ulises Forte aseguró «nuestro gran desafío es recuperar mercados, salir al mundo, hay que aumentar la producción y la productividad, porque anualmente necesitamos 300 mil cabezas para abastecer el aumento demográfico de argentina«.

En tiempos en los que los dirigentes de las entidades ruralistas pasan desapercibidos y no porque no se precise de sus voces para poner de manifiesto la situación que vive la producción nacional, sino porque se han desdibujado con el cambio de gobierno, son pocos los que sobresalen.

Uno de ellos es el exvicepresidente de Federación Agraria Argentina y actual titular del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, en representación de esa misma institución, Ulises Forte.

Fue diputado nacional por La Pampa y desde hace pocos meses se hace cargo de uno de los organismos que se salvó del zarpazo kirchnerista.
Sin perder el espíritu original de la representación del hombre de campo, en tiempos donde la ganadería empieza a ver de forma concreta sus posibilidades de recuperación.

“Hoy estamos recuperando, de alguna manera, el camino que nunca debimos haber perdido. De la locura que veníamos, la gente comía un asado e insultaba a los ganaderos, sin pensar que somos nosotros los que hacemos la carne, pero bueno, esta es una nueva etapa aunque con un momento muy difícil, donde el mal momento económico no ayuda con los precios, por lo que la coyuntura se está complicando, sin embargo, tenemos un futuro tremendo”.

La descripción de “Chito” Forte tiene una mirada positiva sobre una palabra que siempre suena al revés. “Tenemos un futuro tremendo porque los argentinos tenemos cultura carnicera y no la vamos a perder, con lo que se reafirma que somos nosotros nuestro principal mercado, mientras que el mundo demanda alimentos y espera nuestras carnes”, así sostiene que hay demanda asegurada para poder recuperar esos 12 millones de cabezas que se perdieron desde 2005, lo que hace “prácticamente imposible perder esta pelea”.

Cifras

Días atrás, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina admitió que en los primeros cinco meses del año se produjeron 1,076 millones de toneladas res con hueso, con una caída 5% interanual y se registró un promedio de 55,7 kilogramos consumidos por habitante por año, que significó también un retroceso de 6,3% en comparación con el periodo enero-mayo de 2015. Con una faena en mayo de 990.000 cabezas de ganado vacuno, que representa ante abril una caída de 10,8%, la faena de hembras resultó el 42,5% del total, retrayéndose 2,7 puntos porcentuales por debajo para los cinco meses iniciales del año, en el contraste interanual.

En tanto, el volumen exportado entre enero y mayo resultó casi idéntico al registrado en el mismo periodo del año pasado.

Con el pecho ensanchado de tener hoy condiciones favorables, sobre todo en lo político, el dirigente describe aún como “altísimo” al consumo argentino de carne vacuna, con 53,2 kilos/año para mayo, aunque sea el menor rango de cinco años. “Los 80 kilos que hemos comido en una época los bajamos, pero al consumo lo vamos a recuperar con la billetera. A mí me preocupa el consumo de carne por una cuestión social y no estadística, porque marca que el poder adquisitivo se viene retrayendo, ahora estadísticamente es un problema coyuntural y no de fondo porque cuando aparezca la plata de vuelta sube el consumo. En las familias donde se reactiva el trabajo, lo primero que se hace es comprar carne, la respuesta es automática porque culturalmente es algo que no se perdió”.

Políticas

Forte entiende que “falta mucho en cuanto a políticas”, aplicadas al sector. “Se han tomado medidas macroeconómicas como para arrancar, como un tipo de cambio actualizado, creíble y único, se sacaron los Roe que se usaban como premios y castigos, se quitaron las retenciones, hay una mesa de diálogo, hasta ahí va todo bárbaro, pero ahora faltan otras cosas”. El dirigente destacó ante este Diario que “a medida que un productor hace un novillo cada vez más pesado, paga más impuestos, por lo tanto necesitamos una reforma impositiva integral, también una mejora crediticia integral, porque hoy cualquier productor para pasar por el banco a comprar 50 vacas tiene que juntar más papeles que si fuera a comprar la General Motors, después tiene que hipotecar el campo, pagar intereses carísimos y por lo tanto es inviable”. El presidente del IPCVA asegura que “hoy el mercado da previsibilidad y perspectivas, con los indicadores macroeconómicos como para ayudar al mercado, que por sí solo va dejando muchísima gente afuera, entonces la discusión de los próximos treinta años en la Argentina no va a ser si es negocio hacer carne, que es algo que se sabe, sino quién se queda con este negocio”. El debate se debe dar para el fortalecimiento de los más chicos, para estructurar mejor al interior del país, a sus pueblos y avanzar hacia una ganadería inclusiva y redituable para todos.

Los indicios de los cambios en el negocio ya se dan, aunque los resultados tarden algo más por cuestiones biológicas. “Este año tenemos un millón más de terneros, más retención de vientres, por eso las curvas de peso también se levantan. Pálidamente estamos repuntando, empieza a reaparecer la categoría de terneros”. A esto añade que en cuanto a posibilidades de exportación, “Estados Unidos viene a buscar la carne magra de frigorífico, para hacer hamburguesas, que es lo que no comemos nosotros, porque tenemos la gran ventaja de no competir en gustos con el mundo, porque queremos la tapa de asado, el vacío, la carnaza. Por eso nuestro gran desafío es recuperar mercados, salir al mundo, hay que aumentar la producción y la productividad, porque anualmente necesitamos 300 mil cabezas para abastecer el aumento demográfico de Argentina, por lo tanto, del crecimiento de la ganadería, mucho se está llevando el mercado interno y está bien que así sea”.

Tiempo de decisiones para los productores, porque al momento que se habilite un mejor acceso al crédito, muchos deberán estar listos. “Pasar de la ganadería a la agricultura es una decisión de 24 horas, pero cuando es al revés se transforma en una decisión demasiado larga y demasiado costosa, que por supuesto tendrá un reacomodamiento geográfico”.

Donde la soja manda hoy, lo seguirá haciendo en la Región Núcleo, pero con buenos precios y rédito económico, será momento para que la ganadería vuelva a zonas de tradición como La Pampa, donde los animales le ganarán terreno a la oleaginosa.

Con su objetivo claro, el IPCVA que no anda por terrenos gremiales, como los de la Comisión de Enlace, tiene un compromiso firme en “generar un estudio técnico muy serio sobre las herramientas impositivas y financieras que hacen falta para mejorar al sector, material con el cual las entidades del campo tendrán que discutir de qué forma se encara el tema”, concluyó.

Fuente SRLC