La estabilidad del clima permitió que se retomaran las actividades de cosecha de soja de segunda y siembra de trigo. En el caso del trigo, se comenzó a cambiar semillas de ciclo largo por las de ciclo intermedio y corto.

La baja nubosidad, horas de sol, porcentajes de humedad ambiente medios y temperaturas diarias acorde a la época ofrecieron “una ventana climática” de 3 a 4 días, que según zonas, permitió que se retomaran las actividades con movimientos en el proceso de cosecha de soja de segunda y la siembra de trigo, dice el informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas para el Centro Norte de la Provincia de Santa Fe.

En el caso del trigo, el SEA señaló que los cultivares sembrados hasta la fecha, todos pertenecieron al ciclo largo, que entró en sus últimos días. Ahora, el sector productivo comenzó a cambiar semillas de ciclo largo por variedades de ciclo intermedio y/o corto, como consecuencia de las condiciones climáticas que reinaron desde el inicio de la siembra.

Lo mencionado revirtió una situación, ya que durante años las variedades de ciclo largo fueron las que se sembraron en mayor proporción, hecho que no ocurría en la campaña 2019.

Esta particularidad en la siembra, no impactó en el ánimo del sector productivo y continuó sostenida la intención de siembra, que se estimó en unas 375.000 ha, con un incremento del orden del 4,5 a 5 % sobre el área sembrada en el período anterior.

Todos los cultivares implantados hasta la fecha han tenido una buena a muy buena germinación, logrando un muy buen stand de plantas por hectárea.

Otros cultivos

En soja de segunda, ante los días de estabilidad climática, aumentó el movimiento de equipos y cosechadoras, avanzando el proceso de la cosecha, llegando al orden del 75%. Representando aproximadamente unas 376.870 hectáreas.

A posteriori, condiciones de inestabilidad y un aumento de los porcentajes de humedad ambiente progresivo, incidieron en la recolección, quedando nuevamente paralizado el proceso.

Con lo cual, muchos productores continuaron ante la disyuntiva de la trilla o el abandono de la parcela, situación que continuaría hasta la finalización del ciclo, la misma estuvo y estaría condicionada por costos y valor del qq.

Los cultivares se encontraron en un 50 % estado bueno, con sectores o áreas muy buenas y lotes puntuales a excelentes, un 25 % en estado regular y el resto un 25 % en estado regular a malo, con impactos y consecuencias directas por los eventos climáticos sufridos. Los rendimientos promedios en el sur del área de estudio fluctuaron entre 28 30 qq/ha mínimos y máximos de 40 44 qq/ha, con lotes puntuales de 48 qq/ha.

Para el centro del área de estudio los rendimientos mínimos fluctuaron entre 14 16 20 qq/ha, los máximos entre 38 40 42 qq/ha, con lotes puntuales de 45 qq/ha y para el norte del área de estudio los rendimientos mínimos fluctuaron entre 8 12 15 qq/ha, los máximos entre 24 26 28 qq/ha, con lotes puntuales de 32 qq/ha.

Maíz de segunda

Los cultivares con destino a grano comercial, continuaron su desarrollo sin inconvenientes y con un estado sanitario de bueno a muy bueno, con muy buena a excesiva disponibilidad de agua útil en los perfiles de los suelos, aunque la demanda por parte del cultivo fue disminuyendo.

Como consecuencia de las condiciones ambientales muy húmedas, los altos porcentajes de humedad ambiente y de grano, no hubo avances en el proceso de cosecha, el cual se iría retrasando hasta medianos o fines del invierno.

Algodón

Debido a las condiciones climáticas imperantes, los estados de los cultivos evidenciaron síntomas como: el rebrote del cultivo, caída de fibra y pudrición de bochas.
En la zona Este algodonera, el avance de la recolección fue hasta la fecha de un 70 %.

En el área algodonera Oeste, con muy pocos cambios, solo en un pequeño sector, en algunos lotes se intentó reanudar el proceso de cosecha y muy lentamente se fue sumando hectáreas, el resto del área continuó reflejando lo descripto en informes anteriores, no cambiando las condiciones climáticas, se mantuvo la imposibilidad de la realización de actividades específicas.

La realidad muy compleja de por sí, sin actividades, pasó a pérdidas e inactividad, que con el transcurso de los días se fue acentuando y cierto porcentaje de lotes se abandonaron, dándose por perdido el cultivo y ciclo.

El proceso de cosecha logrado hasta la fecha fue del orden del 10 %, los rendimientos promedios mínimos fueron de 10 12 qq/ ha y los promedios máximos de 20/21 qq/ha, con partes de lotes puntuales de 25 26 qq/ha.

Sorgo granífero

La alternancia de las condiciones ambientales mencionadas, fueron las características que permitieron que se retomaran las actividades de cosecha en el comienzo del período y se detuvieran sobre el final.

Hasta la fecha el grado de avance fue del 70 % mostrando un retraso de 10 puntos porcentuales con respecto a la campaña pasada, en similar período.
Los rendimientos promedios oscilaron entre 45 48 50 qq/ha, con minímos de 30 32 qq/ha y máximos de 54 56 qq/ha, sin variación con los enunciados en un comienzo de la cosecha.

Fuente Campo Litoral